La mojarra (Diplodus vulgaris) es uno de los espáridos más abundantes y conocidos del Mediterráneo español. Aunque muchas veces queda eclipsada por especies como la dorada o el sargo, se trata de un pez muy deportivo que ofrece jornadas de pesca muy entretenidas gracias a su constante actividad y a la rapidez de sus picadas.
Es una especie ideal tanto para pescadores principiantes como para aficionados experimentados, ya que puede capturarse durante prácticamente todo el año utilizando equipos ligeros y cebos naturales. Además, constituye una pieza fundamental en el equilibrio de los ecosistemas costeros al formar parte de la cadena alimentaria de numerosos depredadores.
Su carne blanca y sabrosa también la convierte en una especie apreciada desde el punto de vista gastronómico.
Nombre científico: Diplodus vulgaris
Familia: Sparidae
Orden: Perciformes
Mojarra
Mojarra común
Morruda (en algunas zonas, aunque este nombre también se emplea para otras especies)
Variada
Sarg de dues bandes (Cataluña y Comunidad Valenciana)
Entre 15 y 25 centímetros.
Entre 25 y 35 centímetros.
Aproximadamente 45 centímetros.
Entre 150 y 500 gramos.
Los individuos que superan los 700 gramos son poco frecuentes y representan una captura muy interesante para los aficionados a la pesca ligera.
La mojarra presenta una silueta típica de los espáridos, pero posee rasgos muy característicos.
Cuerpo alto y comprimido lateralmente.
Color plateado brillante.
Dorso gris azulado.
Dos bandas negras muy visibles:
Una detrás de la cabeza.
Otra en el pedúnculo caudal, antes de la cola.
Aletas ligeramente oscuras.
Boca pequeña con dientes fuertes.
Estas dos franjas negras permiten distinguirla fácilmente de otras especies del género Diplodus.
La mojarra está ampliamente distribuida por:
Todo el mar Mediterráneo.
Atlántico oriental.
Costas portuguesas.
Norte de África.
Islas Baleares.
En España es una de las especies costeras más comunes y puede encontrarse prácticamente en todo el litoral mediterráneo.
Es una especie muy adaptable.
Habita en:
Escolleras.
Espigones.
Fondos mixtos.
Arrecifes.
Playas con piedra.
Praderas de posidonia.
Puertos.
Acantilados.
Zonas de cascajo.
Los juveniles suelen permanecer en aguas muy poco profundas, mientras que los adultos ocupan fondos algo más profundos y estructurados.
Puede encontrarse desde pocos centímetros de agua hasta unos 160 metros de profundidad.
Las capturas deportivas suelen producirse entre:
1 y 30 metros.
La mojarra es un pez omnívoro con preferencia por organismos bentónicos.
Su dieta está formada por:
Gusanos marinos.
Poliquetos.
Mejillones.
Almejas.
Coquinas.
Lapas.
Caracoles marinos.
Cangrejos pequeños.
Camarones.
Gambas.
Algas.
Restos orgánicos.
Su potente dentadura le permite romper pequeños moluscos con facilidad.
La mojarra es una especie muy activa.
Vive en pequeños bancos.
Muy curiosa.
Gran rapidez al alimentarse.
Excelente vista.
Muy competitiva cuando encuentra comida.
Cuando un banco entra en actividad es habitual realizar varias capturas consecutivas.
Puede capturarse durante todo el año.
Comienza un periodo de intensa alimentación.
Muy activa en zonas costeras.
Especialmente durante las primeras y últimas horas del día.
Excelente temporada.
Los ejemplares alcanzan un gran desarrollo.
Continúa alimentándose, especialmente en días de mar movida.
Las mejores capturas suelen producirse:
Al amanecer.
Al atardecer.
Durante la noche.
Después de pequeños temporales.
Las mejores jornadas suelen darse con:
Mar ligeramente movida.
Agua limpia o ligeramente tomada.
Corrientes suaves.
Cielo parcialmente cubierto.
Los fondos oxigenados por el oleaje suelen concentrar una mayor actividad alimenticia.
Los escenarios más productivos son:
Escolleras.
Espigones.
Entradas de puertos.
Playas con piedra.
Arrecifes costeros.
Zonas con abundantes mejillones y algas.
Praderas de posidonia.
Los cambios entre arena y roca suelen ser especialmente productivos.
Muy eficaz en playas mixtas.
Una de las modalidades más divertidas.
Ideal para disfrutar con equipos ligeros.
Muy efectiva sobre fondos rocosos.
Permite acceder a bajos poco pescados.
Muy efectiva.
Excelente para seleccionar ejemplares grandes.
Muy utilizada en playas.
Uno de sus cebos favoritos.
Muy recomendable.
Especialmente eficaz en puertos.
Muy utilizados en pesca a corcheo.
Muy versátil.
Nº 8.
Nº 6.
Nº 4.
Ideal para cebos pequeños.
Perfecto para gusanas largas.
Los montajes más eficaces son:
Bajo de dos anzuelos.
Bajo de tres anzuelos cuando la normativa lo permita.
Corcheo con flotador ligero.
Plomo corrido en playas.
Cametas de fluorocarbono de 0,18–0,25 mm.
La discreción del montaje suele traducirse en un mayor número de picadas.
Caña
4–7 metros.
Caña
1,80–2,40 metros.
Acción
1–10 gramos.
Carrete
Tamaño 1000–2500.
Caña
4,20 metros.
Línea
Monofilamento de 0,16–0,20 mm.
Aunque no alcanza grandes dimensiones, la mojarra ofrece una lucha muy entretenida.
Cuando se clava suele:
Realizar rápidas carreras.
Buscar inmediatamente las piedras.
Sacudir constantemente la cabeza.
Aprovechar la corriente para resistir.
Con equipos ligeros proporciona una experiencia muy deportiva.
La reproducción suele producirse entre octubre y diciembre, aunque puede variar ligeramente según la temperatura del agua y la zona geográfica.
La especie presenta hermafroditismo, pudiendo algunos individuos cambiar de sexo durante su vida, una estrategia que favorece el éxito reproductivo de la población.
Los juveniles permanecen en aguas poco profundas hasta alcanzar un tamaño suficiente para incorporarse a los bancos de adultos.
La normativa puede variar según la comunidad autónoma y actualizarse periódicamente.
Antes de salir a pescar consulta siempre:
Talla mínima.
Cupos diarios.
Reservas marinas.
Zonas protegidas.
Respetar estas normas es fundamental para conservar la especie.
Las dos bandas negras de su cuerpo sirven como elemento de identificación y también pueden confundir a algunos depredadores.
Es una de las primeras especies que suele acudir cuando se realiza un cebado en una escollera.
Su comportamiento gregario hace que las capturas múltiples sean habituales.
Comparte hábitat con sargos, obladas, salpas y doradas juveniles.
Es una excelente especie para introducir a niños y principiantes en la pesca deportiva debido a la frecuencia de sus picadas.
Utiliza anzuelos pequeños y cebos frescos.
Mantén el montaje lo más discreto posible cuando el agua esté muy clara.
Si capturas una mojarra, continúa pescando en el mismo punto: el banco probablemente siga alimentándose.
Ceba ligeramente la zona con pequeños trozos de pan, mejillón o gamba para mantener a los peces activos.
En espigones, pesca cerca de las piedras donde se acumulan algas y pequeños invertebrados.
Revisa el filo del anzuelo con frecuencia, ya que su dentadura puede desafilarlo tras varias capturas.
La mojarra posee una carne blanca, firme y de sabor suave.
Es ideal para:
Plancha.
Fritura.
Horno.
Guisos marineros.
Los ejemplares de mayor tamaño ofrecen un mejor rendimiento culinario.
Aunque actualmente es una especie abundante en muchas zonas del Mediterráneo, es importante mantener una pesca sostenible.
Para ello se recomienda:
Respetar siempre las tallas mínimas legales.
Liberar los ejemplares pequeños.
Capturar únicamente el pescado destinado al consumo.
No abandonar sedales, plomos ni anzuelos en el medio marino.
Respetar las reservas marinas y las zonas protegidas.
La mojarra es uno de los espáridos más constantes y entretenidos del Mediterráneo español. Su abundancia, su carácter activo y su capacidad para ofrecer combates muy deportivos con equipos ligeros hacen de ella una especie imprescindible para cualquier aficionado a la pesca desde costa o embarcación.
Conocer sus hábitos, utilizar cebos naturales y adaptar el montaje a cada escenario permitirá disfrutar de jornadas muy productivas. Practicar una pesca responsable y respetar el medio marino garantizará que esta especie continúe siendo una compañera habitual de nuestras salidas de pesca durante muchos años.
